El suicidio no empieza necesariamente en el momento en que una persona decide quitarse la vida. Puede haber mucho antes una trama de aislamiento, frustración, precarización, competencia y vínculos debilitados. Para Marta Blanco, rectora de la Escuela de Psicología Social del Chaco, UEGP 171, ese es el punto que no puede perderse de vista cuando se habla de prevención: dejar de mirar el suicidio como un problema exclusivamente individual y empezar a preguntarse qué está pasando con la comunidad que rodea a esas personas.
“Hoy tenemos que hablar de salud comunitaria”, sostiene Blanco en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia. La expresión condensa buena parte de su mirada. Si la salud mental se piensa solamente desde el individuo, quedan afuera las condiciones concretas en las que ese individuo vive, trabaja, se relaciona y construye —o no consigue construir— pertenencia. Por eso la psicología social pone el foco en los vínculos y en las interacciones humanas.
Y allí aparece una de las cuestiones que más le preocupa: cada vez cuesta más agruparse. Hay un alto grado de competencia, vínculos aislados y una pérdida progresiva de la sensibilidad para mirar al otro. “Dejamos de mirarnos, dejamos de observarnos”, dice. También se pierde la escucha. Y cuando una sociedad empieza a perder esas capacidades, la prevención ya no puede limitarse a intervenir sobre quien atraviesa una situación crítica.
Blanco ubica entre los factores de riesgo una forma de vida atravesada por la competencia permanente: competir “contra todos y contra nosotros mismos” para poder estar, para poder ser, para poder pertenecer. En esa lógica aparece la frustración. Y detrás de la frustración, la angustia. La tarea, plantea, consiste también en poder ponerle nombre a esas experiencias antes de que queden encapsuladas como un problema exclusivamente personal.
La cuestión social se vuelve todavía más evidente cuando aparece el trabajo. Durante mucho tiempo, explica Blanco, el mundo laboral funcionó como organizador de la vida cotidiana. Pero cuando el trabajo se precariza, la ecuación cambia: hay que hacer cada vez más esfuerzo para conseguir lo mismo o menos, mientras las deudas siguen acumulándose. Y cuando el adulto necesita tres, cuatro o cinco trabajos —o changas— para sostener la casa, también se achica el tiempo disponible para estar con los hijos, compartir una comida o simplemente conversar.
“No tener lo básico es angustiante”, dice. No hay tecnología que pueda resolver esa angustia. Tampoco alcanza con pedirle a las familias que generen vínculos protectores cuando las condiciones materiales hacen cada vez más difícil encontrarse.
Las redes sociales agregan otra capa al problema. Blanco no las demoniza ni rechaza las herramientas tecnológicas. Pero señala el efecto de un mundo en el que todo parece funcionar mejor del otro lado de una pantalla: la apariencia física, la comida, la casa, los vínculos, los viajes, la vida entera. La comparación se vuelve permanente y la sensación de no alcanzar puede instalarse como una experiencia cotidiana.
El problema no es solamente que alguien mire una vida ajena y quiera tenerla. Es que puede terminar construyendo la percepción de que todos los demás están logrando aquello que uno no consigue. “Yo siento que no logro lo que los otros están logrando”, aparece en la experiencia que Blanco recoge en sus intervenciones. Y, paradójicamente, detrás de esa imagen de conexión permanente puede haber más aislamiento.
La pandemia profundizó esa desactivación social, según su análisis. Recuperar el ejercicio del encuentro requiere esfuerzo: aprender nuevamente a trabajar con otros, construir conocimiento colectivamente, reconocer roles, aceptar diferencias. Blanco cuenta que cuando los equipos de psicología social trabajan en escuelas, muchas veces los chicos descubren que ni siquiera tienen demasiado claro cómo construyen sus propios vínculos.
Eso también alcanza a los adultos. No hay una generación que pueda considerarse a salvo de esta trama. La culpa por no poder darles a los hijos aquello que muestran las redes, la imposibilidad de acceder a determinadas cosas, la precariedad laboral, el aislamiento y la dificultad para sostener espacios familiares forman parte de un mismo escenario. También los adultos mayores atraviesan situaciones de enorme vulnerabilidad cuando las familias no pueden cuidar y tampoco existen recursos suficientes para hacerlo de otro modo.
Por eso Blanco insiste en la responsabilidad de las políticas públicas y de un Estado presente. No como una fórmula abstracta, sino como parte de las condiciones que permiten sostener la vida cotidiana. Si todo el esfuerzo para sobrevivir recae sobre individuos y familias, la salud comunitaria se vuelve una consigna imposible de realizar.
Frente a ese escenario, la respuesta que propone no es encerrarse todavía más en la lógica individual. Es exactamente al revés: volver a encontrarse. Recuperar la conversación, los grupos, los espacios compartidos, la posibilidad de construir algo con otros. Volver a una plaza, a un cine, a una mesa. Parece sencillo hasta que se advierte cuánto de eso se fue perdiendo.
“Hablar de lo que nos pasa es importante. Poder armar redes es importante”, dice Blanco. Y ahí aparece una idea central para pensar la prevención: una red no es una metáfora amable. Es una estructura concreta de vínculos que puede sostener a alguien cuando no puede sostenerse solo.
Por eso el suicidio no puede quedar reducido a una estadística ni a una explicación individual. Tampoco puede convertirse en un tema que aparece una vez al año y desaparece después de septiembre. La prevención empieza mucho antes: en la posibilidad de pertenecer, de ser escuchado, de tener trabajo, de contar con políticas públicas, de compartir una comunidad y de encontrar un lugar donde decir qué está pasando.
La pregunta, entonces, no es solamente qué le sucede a una persona cuando llega al límite. También es qué sucede alrededor de esa persona antes de que llegue allí. Qué vínculos construimos. Qué vínculos dejamos caer. Cuánto competimos. Cuánto aislamos. Cuánto escuchamos. Y cuánto estamos dispuestos, como sociedad, a hacernos cargo de que la salud también se construye entre todos.
La lealtad política no se sostiene solamente en las banderas ni en los aniversarios. También se construye con derechos que dejaron huella en la vida cotidiana, con recuerdos que sobreviven a los cambios de época y con la convicción de que aquello que se conquistó merece ser defendido. En Resistencia, el agasajo a la Madres Chaqueñas con Cristina y la visita de Máximo Kirchner por el Día de la Lealtad pusieron en escena esa trama de afectos y memoria. Susana Ramírez, referente del Frente de Mujeres de La Cámpora Resistencia, halló en el encuentro una expresión de ese vínculo: vecinas de distintos barrios de la zona sur se acercaron a participar, muchas sin saber que también estaría presente el diputado nacional e hijo de la expresidenta.
La propuesta del peronismo para que Chaco pueda realizar en una misma jornada las elecciones provinciales, municipales y nacionales aparece en medio de una discusión bastante más amplia sobre cómo se hace política en la provincia. La diputada del Frente Chaco Merece Más, Pía Cavana presentó una enmienda constitucional para modificar la disposición que actualmente establece que los comicios provinciales y municipales deben realizarse por separado de los nacionales.
Hay un telón de fondo detrás de cada proyecto que avanza en el Congreso. No se trata solo de artículos, incisos o modificaciones técnicas. Se trata de algo más profundo: la inversión de aquellas creencias civilizatorias que protegen a los más débiles. Virginia Franganillo, socióloga, especialista en estudios de la mujer y creadora del Consejo Nacional de la Mujer, lo dijo con claridad en La cabeza y el sombrero, de Radio Independencia: "contra toda cultura argentina, se ha invertido el sentido común. o que antes era cuidado ahora es abandono. Lo que antes era protección ahora es flexibilización".
El Partido Justicialista del Chaco informó el fallecimiento de la ex diputada nacional Sandra Mendoza, dirigente con trayectoria en la vida política provincial. A través de un comunicado oficial, la fuerza política expresó su pesar por la partida de quien representó a la provincia en el Congreso de la Nación y destacó su compromiso con las causas que impulsó durante su paso por la función pública
Este lunes 9 de febrero se realizará en el Sindicato de Prensa de Resistencia (López y Planes 862) a las 19, una jornada federal sobre la emergencia cultural y de la libertad de prensa, con modalidad mixta para abrazar a todo el Chaco. Francisco "Tete" Romero, docente, escritor y ex ministro de Educación provincial, dialogó en La cabeza y el sombrero, de Radio Independencia sobre los alcances de la reforma laboral que elimina conquistas históricas del periodismo y desfinancia el sistema cultural argentino.