Enrique Urien sabe lo que significa quedar bajo agua. En 2019, la localidad pasó cinco meses aislada y hoy vuelve a prepararse para un escenario con El Niño que, según advierten especialistas, podría traer lluvias más intensas y mayores volúmenes de agua en distintas zonas de la provincia. La intendenta Liliana Pascua reclama que la prevención no quede atrapada en reuniones, comités y declaraciones de emergencia: “acá lo que hay que hacer es ponerse a trabajar”. En una comunidad pequeña, con recursos municipales limitados y una ubicación particularmente expuesta, la discusión sobre quién debe hacer qué deja de ser una cuestión administrativa cuando el agua empieza a avanzar.
Urien está ubicada sobre el paso del canal del Río Muerto, a unos diez kilómetros de la localidad, y recibe tanto el agua de las lluvias propias como la que llega por arrastre desde otras localidades. “Somos la última localidad, o sea que nosotros recibimos cuando llueve agua de arriba y por arrastre, que es lo que viene de las otras localidades vecinas”, explicó Pascua en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia. El Municipio es de tercera categoría y, según señaló, la reducción de los recursos coparticipables limita seriamente su capacidad para afrontar las obras necesarias. El mantenimiento de los canales, en tanto, corresponde a organismos provinciales como la Administración Provincial del Agua. La intendenta asegura que el Municipio hace lo que puede: limpieza de desagües, alcantarillado y tareas vinculadas al escurrimiento, pero advierte que “a nosotros los recursos no nos dan para limpiar un canal”.
El punto más urgente, para Pascua, está precisamente allí. El canal del Río Muerto presenta sectores tapados y, según explicó, los trabajos de limpieza que se realizan actualmente avanzan en sentido contrario al que considera necesario. “Deben comenzar desde el sur a norte para que vayan limpiando y todo el caudal de agua vaya hacia el cauce que por naturaleza lo pide”, sostuvo. No es una discusión menor para una localidad que ya conoce las consecuencias de una emergencia hídrica. “Cuando el agua llega no hay contacto que sirva”, resumió la intendenta, después de señalar que desde la Sub secretaría de Municipios, conducida por Marcelo Barrios, se les pidió conformar una comisión de emergencia e informar los trabajos realizados. La frase condensa su planteo: la información es necesaria, pero no reemplaza las máquinas, los canales despejados ni las obras hechas a tiempo.
Pascua tampoco parece demasiado impresionada por los cambios de nombres en los organismos responsables de la cuestión hídrica. Ante la salida de Jorge Pilar de la presidencia del APA, planteó que la preocupación verdadera es otra: “a mí me preocupa que no se esté trabajando como se debería estar trabajando”. Y cuestionó que se multipliquen los espacios de coordinación sin que eso derive en acciones concretas. “Nosotros podemos armar diez comités si querés, pero ¿para qué? ¿Para juntarnos a mirar cómo nos ahogamos todos juntos? No, acá hay que ponerse a trabajar”, lanzó. Para la intendenta, la prevención tiene además una obviedad que no siempre parece obvia: los canales se limpian cuando están secos. “Tuvieron mucho tiempo para hacer ese trabajo”, remarcó.
La experiencia anterior también le permite recordar que el problema no empezó ayer ni puede explicarse solamente por el pronóstico de esta temporada. Durante el período 2018-2019, en el gobierno de Mauricio Macri, la eliminación del Fondo Sojero dejó a muchos municipios sin recursos que utilizaban para infraestructura básica. “En esa época nosotros esos fondos utilizábamos para comprar tubos de alcantarilla, para armar las alcantarillas, los desagües de agua, pero ahora no contamos con nada de esos recursos”, señaló. También recordó, con evidente fastidio, que mientras la localidad atravesaba una emergencia hídrica, la atención pública se concentraba en una polémica política: “se interesaron más en sacarme a mí por TN, por un cartel, que por el problema hídrico que nos afectaba a todos”.
Y si el agua llega, no habrá una sola emergencia. Urien es una zona ganadera y la eventual necesidad de trasladar animales golpea de manera muy diferente según el tamaño del productor. Los grandes establecimientos pueden organizar camiones jaula y buscar campos en zonas altas; el pequeño productor tiene otra ecuación. “El que cría una gallina, un chanchito, un chivito, vive otra realidad”, explicó Pascua. En muchos casos, la venta de un animal forma parte del ingreso cotidiano de una familia: “cada 15 días vende un chivito para poder hacer la mercadería de fin de mes”. Pretender que ese productor alquile un campo para trasladar sus animales, plantea, es sencillamente desconocer la realidad económica que atraviesa el interior chaqueño.
Pascua asegura que la comunidad está preocupada, pero también que conoce a quienes están en el territorio. “La gente sabe quién viene, se saca una foto para la publicidad y sabe quién es el que está cuando las papas queman”, afirmó. La intendenta sostiene que seguirá trabajando con los recursos disponibles y vuelve sobre una experiencia personal particularmente dura: en 2019, mientras enfrentaba aquella emergencia, atravesaba además un problema de salud. “Vamos a volver a poner el cuerpo porque si hay algo que tenemos los intendentes, sin politizar y partidizar la cuestión, siempre estuvimos poniendo la cara y poniendo el cuerpo”, dijo. Después dejó una definición que resume el tono de toda la conversación: “esto no es una cuestión política partidaria, esto es una realidad que nos va a afectar y nos va a pegar a todos”.
En Enrique Urien, donde el agua ya dejó de ser una hipótesis para convertirse en memoria, la prevención se mide menos por la cantidad de comités que por la capacidad de que, cuando llueva, el agua encuentre un lugar por donde ir.
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A más de tres meses de la desaparición de Axel González, la investigación judicial sigue sin encontrar una pista certera sobre su paradero. La causa continúa en etapa de investigación y, mientras tanto, la familia sigue esperando respuestas. “Nos preocupa que la causa está bastante frenada”, sostuvo la abogada, Romina Duarte, vicepresidenta del Comité de Prevención de la Tortura del Chaco, que interviene como querellante institucional.
El agua tiene memoria, aunque las ciudades a veces parezcan empeñadas en perderla. En Resistencia hubo marcas en los postes que indicaban las cotas de inundación, protocolos que ayudaban a entender qué podía pasar y una experiencia acumulada después de episodios que dejaron a la ciudad bajo agua. Algunas de esas herramientas desaparecieron y otras nunca terminaron de convertirse en políticas permanentes. Ahora, con el fenómeno de El Niño como escenario cercano, el Colegio Profesional de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia del Chaco, vuelve a plantear una discusión que excede largamente a la próxima lluvia: cómo se prepara una ciudad que sabe, por experiencia propia, que es vulnerable. “Con fenómeno del Niño o sin fenómeno del Niño nosotros vivimos en una ciudad vulnerable”, resumió su presidenta, Daniela Petrucci, en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia.
La declaración de una Emergencia Hídrica suele tener algo de carrera contra el reloj. El agua no espera los tiempos de la política, pero las decisiones para enfrentarla sí necesitan reglas, controles y coordinación. Ese fue el planteo de la concejala por el bloque CER, Soledad Villagra frente al debate que atravesó en estas semanas al Concejo Municipal de Resistencia, donde el oficialismo y la oposición terminaron votando despachos diferentes sobre el proyecto impulsado por el Ejecutivo municipal. Finalmente, la Emergencia fue aprobada este martes.
A una nena con gripe le dan el ibuprofeno en jeringa si tiene menos de dos años, en tapita si tiene más. Es un detalle menor, casi doméstico, hasta que Katia Blanc lo cuenta al aire y revela que en Chaco esa diferencia depende de si hay dosis suficiente para que la familia se vaya con la medicación a casa o no. En Villa Ángela, agrega, hay chicos con fracturas a los que entablillan con cartón y gasa porque no hay insumos. La diputada provincial por el Frente Renovador, integrante del bloque Frente Chaqueño, habló en Radio Independencia, en La Cabeza y el Sombrero, sobre el proyecto que presentó la semana pasada en la Legislatura chaqueña: que los fondos liberados por la suspensión de las PASO -de aprobarse- se destinen, de manera obligatoria y en su totalidad, a la guardia, la farmacia y las cirugías del Hospital Pediátrico.
Una escena se repite en la terapia intensiva del Hospital Perrando y casi nadie la ve: un enfermero corriendo entre tres o cuatro camas cuando el protocolo dice que debería haber uno por paciente. A las tres de la mañana, ese guardapolvo verde es la primera atención que recibe el paciente crítico: maneja la vía aérea, calcula el goteo de drogas inotrópicas, sostiene la presión intracraneana de alguien que se le puede ir entre las manos. Eso, en el sistema de salud del Chaco, no cotiza. Eso, dice Daniel Antunes, ni siquiera se reconoce como práctica profesional compleja.