Barranqueras se prepara para un fenómeno cuyo impacto todavía nadie puede medir con precisión. El director de Protección Civil municipal, José Belle, contó en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia, que el Municipio viene trabajando desde marzo y que ya presentó su plan director ante el Gobierno provincial, pero también dejó planteados algunos reparos sobre la articulación con la Provincia. Hay pedidos de intervención a la Administración Provincial del Agua (APA) que, según relató, comenzaron a tener respuesta recién después de una reunión con el ministro de Gobierno, Carim Peche. Y frente al relevamiento solicitado por la Subsecretaría de Municipios, fue todavía más directo: pidió una reunión formal por la sensibilidad de los datos requeridos y no obtuvo respuesta.
“Creo que no es la manera de manejar la sensibilidad de los datos que están pidiendo en ese formulario”, sostuvo Belle. Se refería al formulario de Google mediante el cual se solicitó información a los municipios sobre recursos y capacidades disponibles para afrontar la contingencia. No hubo reunión presencial para explicar el pedido. Tampoco una instancia virtual. “Ni siquiera había Zoom”, respondió cuando se le preguntó si habían tenido alguna instancia de articulación con la Subsecretaría de Municipios, coordinada por Marcelo barrios. Para Belle, frente a un fenómeno cuya magnitud todavía no está definida, la coordinación no puede reducirse al intercambio de formularios: “la magnitud del evento que estamos esperando amerita la presencialidad”.
El funcionario evitó, de todos modos, ponerle una cifra definitiva a una situación que todavía no la tiene. El Paraná podría crecer y las lluvias podrían ser intensas, pero nadie puede saber hoy cuánto ni cuándo. “Nadie con exactitud podría decir: los ríos van a subir a tal altura o tal día va a llover 500 milímetros”, dijo. Y marcó una preocupación que atraviesa toda la preparación: “lo importante es trabajar en la prevención, trabajar con la comunidad, dándole la tranquilidad y no generar psicosis”.
La prevención, en Barranqueras, empezó bastante antes de que el fenómeno se convierta en una urgencia. En marzo se conformó un equipo técnico y territorial y se elaboró el Plan Director Municipal. En abril comenzaron los relevamientos de las zonas que podrían verse afectadas por lluvias intensas o por una eventual crecida del río. Ahora el trabajo se trasladó a la costa, donde el relevamiento comenzó esta semana.
En ese terreno también aparece la cuestión de las obras. Esta semana el Municipio comenzó la limpieza y el mantenimiento del canal Clayton, uno de los principales de Barranqueras. Belle explicó que se trata de una intervención que corresponde a la APA, pero que la Municipalidad decidió ejecutar luego de una reunión entre la intendenta Magda Ayala y las autoridades del organismo. La idea es que Barranqueras avance allí mientras la APA puede concentrarse en otros puntos de la ciudad. “Eso es trabajar mancomunadamente”, explicó.
Pero el relato de esa articulación incluye también la demora. Belle aseguró que desde diciembre Barranqueras venía solicitando a la APA intervenciones en lugares que corresponden al organismo provincial. “En enero, cuando se le otorga la partida presupuestaria, hemos repetido y nunca hemos tenido respuesta de APA”, afirmó. La situación comenzó a modificarse, según contó, después de una reunión con el ministro de Gobierno, Carim Peche, a partir de la cual el organismo provincial empezó a trabajar en la ciudad.
Hay además decisiones que todavía no están formalizadas. En Barranqueras no hay escuelas preestablecidas para recibir a familias que eventualmente tengan que abandonar sus viviendas. El Municipio ya tomó contacto con el Ministerio de Educación, pero Belle explicó que todavía no existe el decreto que designe esos establecimientos. La emergencia hidroclimática está declarada, aunque falta el instrumento del Ministerio de Gobierno que, según explicó, debería alcanzar a los distintos ministerios. Mientras eso no ocurra, no hay una distribución oficial de escuelas por municipio.
El otro frente de prevención está bastante más cerca de la vida cotidiana: los residuos. Barranqueras combate todos los días los mini basurales y, según Belle, muchas veces el trabajo vuelve a foja cero en cuestión de horas. “Lo que uno termina de limpiar una determinada zona, pasás a las dos horas y ya está”, contó. El Municipio tiene recolección domiciliaria, de ramas y diferencial, además de los operativos de descacharreo. Por eso el funcionario pidió que los vecinos utilicen esos servicios y no entreguen residuos a los carros que circulan por los barrios. “Los carritos de mano en la mitad de cuadra te retiran dos, tres bolsitas y lo tiran en el primer barrio que le den”, describió.
Para Belle, no es solamente un problema de Barranqueras. “La basura es un problema no solamente de Barranqueras, sino de la zona metropolitana de la provincia”, afirmó. La solución, sostuvo, requiere una planificación que exceda la emergencia inmediata y empiece mucho antes, incluso en las escuelas: “es trabajarlo con los chicos desde las instituciones, en los primeros años de escuela, de jardín”. Es una tarea de largo plazo, de esas cuyos resultados no aparecen en una conferencia de prensa ni en una alerta meteorológica: “acá a 20 años lo veremos los resultados”.
En la zona costera, mientras tanto, todavía se está terminando de dibujar el mapa de quienes podrían necesitar asistencia si el río crece. El relevamiento comenzó el lunes y todavía falta recorrer territorio. El antecedente municipal de 2023 ubicaba en unas diez a las familias de la zona potencialmente afectada. “Puede ser diez más, diez menos, pero ese era el número”, precisó Belle. Por ahora, esa es la referencia disponible.
Además, el Municipio estableció un punto estratégico para la entrega de bolsas de arena ante el fenómeno El Niño. El centro de asistencia está ubicado en Pasaje Sauce 755 y funciona de lunes a viernes en el horario de 8:00 a 12:00 hs. En este espacio, las familias podrán retirar bolsas de arena destinadas a la contención y al bloqueo del ingreso de agua en los domicilios.
La crecida del río Paraná ya estaba anunciada y el escenario exige preparación, información accesible y medidas preventivas que no esperen a que el agua llegue a las zonas habitadas. Luis Romero, geógrafo, observador meteorológico de superficie y titular de InfoMet Chaco, advirtió en La Cabeza y el sombrero, de Radio Independencia, que el pico de esta creciente podría llevar el nivel del río en el puerto de Barranqueras a los 7,50 metros, por encima de la cota de evacuación de siete metros. Pero el problema no termina con el máximo de esta onda: según explicó, el episodio forma parte de un escenario hidrológico que podría prolongarse entre nueve y diez meses. “Hoy creo que nadie puede caer en la ingenuidad de decir que esto no se sabía”, afirmó. La advertencia pone sobre la mesa una cuestión central: cuánto tiempo existe para anticiparse y cómo se utiliza.
El 85% de Tres Isletas quedó bajo agua durante la inundación histórica del año pasado. En abril de este año, las lluvias volvieron a complicar a familias de barrios bajos y a habitantes de colonias y parajes rurales. Con ese antecedente, la intendenta Marcela Duarte describió el despliegue municipal ante la posibilidad de una nueva temporada de precipitaciones intensas asociada al fenómeno de El Niño. La lista de tareas incluye limpieza de canales, defensas, colocación de tubos de hormigón, nivelación de calles y compra de bombas para desagotar los sectores más comprometidos. “Desde nuestro lugar no descansamos, la verdad que venimos trabajando mucho”, aseguró en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia. Pero la magnitud del problema excede el mantenimiento cotidiano: entre 10 y 12 barrios están asentados en zonas inundables.
“Es muy feo, deprimente, tener agua dentro de tu casa y no poder hacer nada”. Raúl Gutiérrez, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Tirol, no habla de la inundación de 1982 por referencias ajenas. Vivía entonces cerca del río Negro y el agua le llegó hasta dentro de la vivienda: entre 80 centímetros y un metro. Tuvo que salir con lo puesto, perdió electrodomésticos, muebles, fotografías y recuerdos familiares. Cuarenta y tres años después, ante los pronósticos que anticipan una temporada de lluvias y crecidas potencialmente extraordinarias, busca que esa experiencia sirva para algo más que alimentar el temor. “Lo que queremos hacer nosotros es que no los tome por sorpresa”, explicó en La Cabeza y el Sombrero, por Radio Independencia.
El agua tiene memoria. Las ciudades, a veces, también. El Niño nos obliga a repensar el pasado. Y en Resistencia hay una historia que vuelve a cobrar sentido cada vez que aparece la posibilidad de una crecida importante o de lluvias extraordinarias. El arquitecto y doctor en Antropología Social, Hábitat, Ciudad y Territorio Miguel Barreto estudió las inundaciones del Gran Resistencia de 1982-83 mientras la propia crisis todavía estaba ocurriendo.
La discusión por 88 horas cátedra terminó convirtiéndose en una disputa mucho más profunda en la Escuela de Gestión Pública y Social N.º 1 Héroes Latinoamericanos. Durante un festival realizado en defensa de la educación y de los puestos de trabajo, Marcelo Molodezky, docente e integrante del Consejo Directivo de la institución, cuestionó la decisión del Ministerio de Educación de desafectar esas horas sin permitirle a la comunidad educativa presentar un plan de adecuación. “Lo único que estamos pidiendo es que se cumpla” la Ley de Gestión Social, resumió en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia.