La discusión por 88 horas cátedra terminó convirtiéndose en una disputa mucho más profunda en la Escuela de Gestión Pública y Social N.º 1 Héroes Latinoamericanos. Durante un festival realizado en defensa de la educación y de los puestos de trabajo, Marcelo Molodezky, docente e integrante del Consejo Directivo de la institución, cuestionó la decisión del Ministerio de Educación de desafectar esas horas sin permitirle a la comunidad educativa presentar un plan de adecuación. “Lo único que estamos pidiendo es que se cumpla” la Ley de Gestión Social, resumió en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia.
El conflicto viene desde el año pasado, cuando el Ministerio de Educación comenzó a realizar una serie de requerimientos a la institución. El más reciente se concentró en las 88 horas cátedra que formaban parte de la planta orgánica funcional de la escuela de formación profesional, vinculada a la escuela de oficios. Según explicó Molodezky, desde las distintas instancias de supervisión se planteó que esas horas habían sido requeridas, adecuadas u otorgadas de manera incorrecta.
La escuela no niega la necesidad de revisar su funcionamiento. Lo que cuestiona es el procedimiento utilizado. Molodezky explicó que la Ley de Gestión Social, aprobada en noviembre de 2024, establece un plazo de dos años para que las instituciones puedan readecuar aquello que no encuadre en las reglamentaciones correspondientes. Según relató, la institución debía ser informada de las observaciones y, a partir de allí, presentar un plan de adecuación.
Eso, sostuvo, no ocurrió. La comunidad educativa se enteró a comienzos de agosto de que ya había un trámite en marcha para desafectar las horas y, una semana antes del festival, supo que la resolución ministerial que disponía la baja ya estaba firmada. En el medio hubo reuniones con el Consejo de Educación, primero en el Ministerio y luego en la propia escuela, pero, según Molodezky, ninguna de esas instancias permitió presentar formalmente el plan que la institución había elaborado.
“Lo hicimos, lo tenemos escrito, lo tenemos inclusive presentado, pero lo presentamos el viernes pasado y el día lunes a la mañana nos enteramos que a primera hora estaba la resolución firmada con la baja de las horas”, contó.
La cuestión no es solamente administrativa. Para la escuela, esas horas sostienen parte de una propuesta pedagógica que no puede medirse exclusivamente con la estructura tradicional de materias y horarios. Molodezky puso como ejemplo la huerta agroecológica que funciona en la institución desde hace más de 15 años y que involucró a estudiantes de distintos niveles, adultos y vecinos de la comunidad.
También mencionó el acompañamiento psicológico que recibían los estudiantes a través de una profesional que atendía una vez por semana. Son actividades que, desde la mirada de la institución, forman parte de una escuela cuya función excede la transmisión de contenidos y que necesita responder a las características concretas de la comunidad en la que está inserta.
“Son horas que se cumplían para todo el fortalecimiento que necesitamos en una comunidad como la nuestra, que requiere acompañamientos que no puede quedarse en la letra fría de una escuela tradicional”, explicó Molodezky.
Pero el impacto laboral es inmediato. Las 88 horas estaban distribuidas entre diez personas. Con su desafectación, esas diez personas dejan de percibir esa carga horaria y cuatro pierden la totalidad de sus horas de trabajo. “Están en este momento desocupadas, no van a cobrar ni un peso el mes que viene”, afirmó.
Por eso el festival no fue solamente una actividad simbólica. Fue también una forma de poner en escena una discusión que la escuela considera decisiva para su continuidad. Molodezky sostuvo que existe preocupación ante la posibilidad de nuevas reducciones de horas y vinculó esa situación con una mirada que, según planteó, pretende que las escuelas de gestión social funcionen exactamente como cualquier otra institución educativa, salvo en el modo de designación de sus trabajadores.
Ahí aparece el núcleo político y educativo del reclamo. La escuela no rechaza la adecuación a las normas. Lo que reclama es que esa adecuación respete la naturaleza particular de la gestión social y el plazo establecido por la propia ley. “Nosotros no estamos pidiendo no adecuarnos, estamos pidiendo adecuarnos”, dijo, pero conforme a la legislación vigente y a las definiciones del Consejo Federal de Educación.
Molodezky recordó además que la Ley 4095 fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados del Chaco, con 32 votos a favor y ninguno en contra, y luego promulgada por el gobernador. La institución que hoy reclama su cumplimiento, remarcó, fue además impulsora de esa norma por haber sido la primera escuela de gestión social de la provincia.
“No estamos queriendo exclusividades ni privilegios que no nos correspondan”, sostuvo. La demanda, insistió, es que se reconozca que una escuela de gestión social no es una escuela privada ni una escuela tradicional con otra forma de nombramiento: responde al interés de una comunidad y tiene una identidad propia.
El conflicto, mientras tanto, no parece cerrado con la resolución sobre las 88 horas. Molodezky contó que la institución recibió un nuevo requerimiento sobre otras horas cátedra y distintos puestos, además de cuestionamientos vinculados con las competencias de los títulos. Aclaró que en los casos en que consideraron que el Ministerio tenía razón, la escuela adecuó lo solicitado. El problema aparece, dijo, cuando se plantean observaciones que la comunidad considera que no tienen coherencia con su funcionamiento.
Y allí vuelve la pregunta que atraviesa todo el reclamo: cuánto puede adecuarse una escuela de gestión social sin dejar de ser aquello que la comunidad construyó. Para Héroes Latinoamericanos, no se trata de resistirse a las reglas sino de discutir cuáles son esas reglas, cómo se aplican y qué lugar ocupa una institución que fue creada precisamente para responder a necesidades que no siempre entran en la estructura de una escuela convencional.
La pérdida de las 88 horas ya tiene consecuencias concretas: diez trabajadores dejan de percibirlas y cuatro quedan directamente sin carga horaria. Pero detrás de esa resolución hay una discusión que recién empieza: si adecuar una escuela de gestión social significa ordenar su funcionamiento dentro del marco legal o terminar desarmando, en nombre de esa adecuación, la identidad pedagógica y comunitaria que le dio origen.
La crecida del río Paraná ya estaba anunciada y el escenario exige preparación, información accesible y medidas preventivas que no esperen a que el agua llegue a las zonas habitadas. Luis Romero, geógrafo, observador meteorológico de superficie y titular de InfoMet Chaco, advirtió en La Cabeza y el sombrero, de Radio Independencia, que el pico de esta creciente podría llevar el nivel del río en el puerto de Barranqueras a los 7,50 metros, por encima de la cota de evacuación de siete metros. Pero el problema no termina con el máximo de esta onda: según explicó, el episodio forma parte de un escenario hidrológico que podría prolongarse entre nueve y diez meses. “Hoy creo que nadie puede caer en la ingenuidad de decir que esto no se sabía”, afirmó. La advertencia pone sobre la mesa una cuestión central: cuánto tiempo existe para anticiparse y cómo se utiliza.
El 85% de Tres Isletas quedó bajo agua durante la inundación histórica del año pasado. En abril de este año, las lluvias volvieron a complicar a familias de barrios bajos y a habitantes de colonias y parajes rurales. Con ese antecedente, la intendenta Marcela Duarte describió el despliegue municipal ante la posibilidad de una nueva temporada de precipitaciones intensas asociada al fenómeno de El Niño. La lista de tareas incluye limpieza de canales, defensas, colocación de tubos de hormigón, nivelación de calles y compra de bombas para desagotar los sectores más comprometidos. “Desde nuestro lugar no descansamos, la verdad que venimos trabajando mucho”, aseguró en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia. Pero la magnitud del problema excede el mantenimiento cotidiano: entre 10 y 12 barrios están asentados en zonas inundables.
“Es muy feo, deprimente, tener agua dentro de tu casa y no poder hacer nada”. Raúl Gutiérrez, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Tirol, no habla de la inundación de 1982 por referencias ajenas. Vivía entonces cerca del río Negro y el agua le llegó hasta dentro de la vivienda: entre 80 centímetros y un metro. Tuvo que salir con lo puesto, perdió electrodomésticos, muebles, fotografías y recuerdos familiares. Cuarenta y tres años después, ante los pronósticos que anticipan una temporada de lluvias y crecidas potencialmente extraordinarias, busca que esa experiencia sirva para algo más que alimentar el temor. “Lo que queremos hacer nosotros es que no los tome por sorpresa”, explicó en La Cabeza y el Sombrero, por Radio Independencia.
El agua tiene memoria. Las ciudades, a veces, también. El Niño nos obliga a repensar el pasado. Y en Resistencia hay una historia que vuelve a cobrar sentido cada vez que aparece la posibilidad de una crecida importante o de lluvias extraordinarias. El arquitecto y doctor en Antropología Social, Hábitat, Ciudad y Territorio Miguel Barreto estudió las inundaciones del Gran Resistencia de 1982-83 mientras la propia crisis todavía estaba ocurriendo.
Barranqueras se prepara para un fenómeno cuyo impacto todavía nadie puede medir con precisión. El director de Protección Civil municipal, José Belle, contó en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia, que el Municipio viene trabajando desde marzo y que ya presentó su plan director ante el Gobierno provincial, pero también dejó planteados algunos reparos sobre la articulación con la Provincia. Hay pedidos de intervención a la Administración Provincial del Agua (APA) que, según relató, comenzaron a tener respuesta recién después de una reunión con el ministro de Gobierno, Carim Peche. Y frente al relevamiento solicitado por la Subsecretaría de Municipios, fue todavía más directo: pidió una reunión formal por la sensibilidad de los datos requeridos y no obtuvo respuesta.