Una propuesta ciudadana impulsa abrir el debate sobre una redistribución del calendario escolar sin recortar días de descanso. El planteo sugiere acortar el receso de verano y distribuir las vacaciones en distintos momentos del año con objetivos pedagógicos, culturales y económicos, a fin de mejorar hábitos, aprendizajes y organización familiar.
Hay que cambiar el calendario escolar. (?)
Vengo a través de estas líneas a proponer modificaciones al calendario escolar. Esta propuesta surge de vivencias y evaluaciones tanto personales como familiares. Y que considero pueden ser un aporte a esos “cambios positivos” que toda sociedad necesita, y no observo formen parte de las discusiones que habitualmente mantienen las autoridades políticas y educativas, los trabajadores de la educación, las familias escolarizadas y la sociedad en general.
Vamos a los hechos. Un niño de 7 años que pasó de primero a segundo grado tuvo su último día de clases el 28/11/2025 y retornaría de acuerdo a lo normativizado el día 2/3/2026. Una alumna de 16 años que pasó de cuarto a quinto año del secundario, tuvo su último día de clases el 14/11/2025 y retornaría el día 12/03/2026. 94 días corridos sin asistencia al establecimiento educativo para el caso del más pequeño y 118 días corridos para la más grande. Evaluando esto de manera sincera, y teniendo en cuenta los hábitos y responsabilidades que asumen los niños y jóvenes durante el ciclo lectivo, parece un período exageradamente prolongado. Los aprendizajes se ven deteriorados luego de tanto tiempo y con las conductas ocurren cuestiones similares.
Atento a esto, debo previamente aclarar que esta propuesta no pretende recortar absolutamente ningún día de descanso a nadie. Lo que se propone es una redistribución de los días de descanso, con objetivos más específicos y, según mi consideración, más amigables para la vida cotidiana actual de las familias. Periodos de alejamiento de una actividad habitual como los mencionados, sólo se dan en situaciones de enfermedad o gravedad y no son compatibles con las licencias ordinarias de cualquier otra actividad.
Particularmente, entiendo que 50 a 60 días corridos son más que suficientes para un descanso estival. Alemania tiene el mayor período vacacional del 9/7 al 22/8 (44 días corridos). Culminar el ciclo lectivo el 10/12 y retornar entre el 1º y el 10/2 por ejemplo, sería más acorde, como lo hace Brasil. Con el resto de los días, la propuesta concibe que fueran reasignados en 4 o 5 espacios vacacionales de aproximadamente 7 a 10 dias a lo largo del año calendario, con diferentes objetivos.
Un ejemplo podría ser, para nuestra provincia, otorgar uno de esos espacios en la fecha en la que se celebra la provincialización del Chaco (8/8), otro para celebrar el aniversario de la ciudad donde se habita , otro en la que se celebra la Semana del Estudiante (o denominarlas “Vacaciones de Primavera”), otro a determinar por la autoridad educativa de acuerdo a objetivos que pudiere tener, y así.
De esta manera, se fomentaría la identidad provincial y ciudadana (en una encuesta personal, sólo 1 de 30 supo indicar la fecha de la provincialización del Chaco). Tarea aparte para los legisladores o el ejecutivo nacional, sería generar una suerte de “semana libre de impuestos” para las semanas de celebración de cada ciudad o provincia, de cara al fomento del turismo y la actividad comercial.
En fin, la misma cantidad de días de descanso, distribuidas de manera menos concentrada a lo largo del año calendario.
He aquí además, algunos argumentos que asignan más peso a la idea:
• El transporte público de pasajeros se ve ferozmente afectado, resultando en algunos casos hasta innecesario. Una distribución de descansos menos concentrada daría más estabilidad al servicio. Otras actividades económicas sufren idéntica concentración (librerías, uniformes).
• Nuestro país tiene, comparativamente con los países que dan al océano, peores playas. El actual calendario fomenta indirectamente el turismo externo, generando salida de divisas y crecimiento de las economías vecinas. Asimismo, Argentina tiene las mejores montañas y serranías de Sudamérica, lo que la hace una de las mejores opciones para temporadas invernales. No tengo pruebas pero tampoco dudas, que más argentinos conocen las playas brasileñas que las montañas rionegrinas. Sin embargo, los descansos escolares en invierno son cortos y concentrados en dos semanas, y los de verano son extremadamente largos. Una redistribución ayudará a fomentar lugares y temporadas que hoy no están disponibles sin tener que generar ausentes en el calendario escolar.
• La desatención de los edificios escolares por periodos tan prolongados es ineficiente económicamente. Cualquiera que atienda un jardín pequeño conoce la diferencia entre cortar la maleza una vez al mes o hacerlo después de tres meses. Las máquinas no dan abasto y la recolección se hace dificultosa.
• Las elevadas temperaturas se sufren en nuestra región de igual manera en las casas o en las escuelas. Disponer acondicionadores de aire en las escuelas sería hasta una decisión inteligente para las familias dadas las tarifas eléctricas actuales.
Hay estudios que indican que los descansos más efectivos para personas adultas son los que se dan entre 14 y 21 días corridos, distribuidos de manera regular en el calendario anual, desaconsejando completamente por contraproducente, periodos superiores a 40 días corridos. Esto resulta efectivamente observable en los hábitos de los estudiantes, que de un día para el otro se encuentran con una realidad que los retira de una rutina habitual por un periodo de aproximadamente 100 días!! Esta alteración de las trayectorias curriculares tiene impacto directo en el desarrollo de los programas de estudio: los chicos “desaprenden”, y los docentes deben “volver a enseñar” la materia durante el primer mes de clases antes de comenzar con los contenidos correspondientes al nuevo ciclo. Las familias deben “reeducarse” en rutinas de descanso, hábitos escolares y de conducta. Y todo esto es muy tedioso si los periodos son tan prolongados.
Finalizo estas líneas, reiterando que se busca proponer al debate social, ideas que puedan cambiar la matriz de conductas, que no por habituales sean necesariamente buenas, y que sin quitar derechos se puede reordenar la vida social para mejor.
Dario O. Kohli
28.611.593
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