Cada 1° de agosto, miles de personas vuelven a cumplir un ritual que llegó desde la cultura guaraní y que, lejos de perder vigencia, encuentra nuevos adeptos. Los tres tragos de caña con ruda, tomados en ayunas, forman parte de una tradición que se arraigó con fuerza en el nordeste argentino y que hoy trasciende las fronteras de la región. Para el licenciado en Periodismo e historiador Ariel Coronel, la costumbre "forma parte de la cultura guaraní" y llegó al Chaco con las migraciones correntinas y paraguayas de principios del siglo XX.
Coronel explicó, en La Cabeza y el Sombrero de Radio Independencia, que la práctica se incorporó junto con otras expresiones culturales del litoral, como el chamamé, cuando los primeros trabajadores forestales y algodoneros se instalaron en territorio chaqueño. "Nos llega a través de esos primeros abuelos o bisabuelos correntinos y paraguayos que llegaron al Chaco", señaló. A su entender, la fuerte presencia de familias provenientes de Corrientes y Paraguay favoreció que la costumbre echara raíces y se transmitiera de generación en generación.
Lejos de convertirse en una tradición reservada para los mayores, el historiador destacó que los jóvenes también se muestran interesados por estas prácticas. Contó que durante la vigilia realizada el viernes en el Museo del Hombre Chaqueño lo sorprendió la presencia de decenas de adolescentes que participaron de las actividades y se acercaron para conocer la historia de la caña con ruda. "Los chicos jóvenes también están entusiasmados con esta cuestión, porque muchas veces la conocen por la familia y porque les gusta entendernos, entenderse como chaqueños", afirmó.
Para Coronel, el crecimiento de esta celebración también se explica por la expansión cultural del litoral hacia otras provincias. Recordó que desde hace años medios nacionales consultan sobre el origen de la tradición y atribuyó ese fenómeno a las migraciones internas. Además, vinculó la costumbre con una mirada más amplia sobre la relación entre las personas y la naturaleza, especialmente en una provincia con una fuerte presencia de pueblos originarios. "No estamos por encima de la naturaleza, somos parte. Cuando uno entiende eso, también entiende por qué agradecemos a la tierra por lo que nos brinda", concluyó.
Leer para vivir. La frase de Gustave Flaubert funciona como una buena puerta de entrada al 31° Foro Internacional del Libro y la Lectura, pero también a una conversación bastante más amplia sobre qué lugar ocupa hoy la lectura en nuestra vida. Desde hace 31 años, la Fundación Mempo Giardinelli sostiene en Resistencia un encuentro que busca justamente eso: que leer no sea una actividad reservada a especialistas, ni una obligación escolar, sino una práctica incorporada a la vida cotidiana. Este año, las dificultades para trasladar docentes y mediadores a la ciudad llevaron al Foro a recuperar la modalidad virtual, pero la decisión tiene algo más profundo: que la conversación sobre la lectura no se interrumpa.
“Están acá, viven acá. No están viviendo ni en Estados Unidos, ni en Buenos Aires, ni en Córdoba”. La frase de Marcel Czombos puede funcionar como una declaración de principios. Director de cine, productor audiovisual, director de la Tecnicatura en Diseño de Imagen, Sonido y Multimedia de la UNNE y responsable del Festival Internacional de Cortometrajes y Pitching El Sol, Czombos acaba de cerrar una primera edición que puso en pantalla algo más que películas: puso en discusión qué se cuenta cuando quienes cuentan viven en este territorio.
La declaración de quiebra de Musimundo abrió una nueva etapa para los trabajadores de la empresa, que ahora deberán canalizar sus reclamos dentro del expediente de quiebra y ya no ante la Justicia laboral. Así lo explicó en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia, el abogado laboralista Gastón González Yospa, cuyo estudio comenzó a intervenir en el caso desde el inicio del concurso preventivo, en julio de este año. En el Chaco son más de 70 los trabajadores afectados, mientras que la propia empresa declaró una masa de 500 empleados a nivel nacional. La situación se volvió especialmente crítica cuando trabajadores de distintas provincias llegaron a sus lugares habituales y encontraron las sucursales cerradas.
La machósfera tiene nombre de fenómeno reciente, de criatura nacida en algún rincón de internet y alimentada por algoritmos. Pero para Mariela Fogar, profesora en Filosofía, docente e investigadora, la historia es bastante más vieja. Lo novedoso no es el machismo que circula allí, sino las herramientas disponibles para multiplicarlo, organizarlo y convertirlo en una forma de construcción de subjetividad. A partir de un informe de Zuban-Córdoba & Asociados sobre la llamada machósfera, la conversación se abrió hacia los incels, las tradwives, las nuevas derechas, el papel de las plataformas y una pregunta incómoda: quiénes están construyendo hoy las ideas con las que pensamos el mundo.
El fenómeno de El Niño ya se instaló y las proyecciones indican que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte durante los próximos meses. Pero entre la advertencia y el alarmismo hay una diferencia que, para los especialistas, conviene no perder de vista. El ingeniero Alejandro Ruberto, del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, pidió “bajarle unos decibeles” a la idea de un “Superniño” y concentrarse en algo bastante más concreto: prepararse.