La contadora y economista, Graciela Treber tiene ese don que escasea en tiempos de spot publicitario travestido de anuncio económico: explica lo técnico sin perder el rigor ni la temperatura política que ese tecnicismo esconde. En La Cabeza y el Sombrero de Radio Independencia, habló de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que el oficialismo empujó al Congreso, y fue directa desde el arranque: "la implicancia que tiene la reforma en sí significa volver a la carta orgánica que tenía el Banco Central anteriormente", la que "rigió incluso toda la época del 76 al 2012", redactada en sintonía con la Ley de Entidades Financieras que data "exactamente de ese gobierno de facto", con el Ministerio de Economía en manos de José Alfredo Martínez de Hoz.
Esa Carta, explicó Treber, "restringe la función del Banco Central a cuidar la estabilidad de la moneda" y "establece la imposibilidad de emisión, bajo ningún aspecto, bajo ninguna causa". En criollo: el Banco Central renuncia de entrada a la política monetaria como herramienta de política económica. Para que no quedara en el aire como discusión de manual, Treber lo bajó a la vida cotidiana: hoy, con miles de familias endeudadas "para poder comer, simplemente", ese Banco Central maniatado "no podría intervenir aportando, por ejemplo, una baja de tasas para beneficiar esas familias", porque "la política monetaria queda excluida de ser utilizada para beneficio de las mayorías".
El argumento oficialista suele esconderse detrás de la ortodoxia internacional, como si volver a la Carta de la dictadura fuera apenas alinearse con el mundo. Treber lo desarmó con paciencia de contadora: la estabilidad monetaria junto con el crecimiento económico y el cuidado del empleo "lo dicen casi todas las cartas orgánicas de los bancos centrales", desde la Reserva Federal hasta el Banco Central Europeo, el inglés y el uruguayo. La excepción, señaló, es la carta orgánica del Banco Central de Perú, y el resultado está a la vista: "hubo ocho presidentes" en diez años y "un solo presidente del Banco Central" en el mismo período. Ese blindaje vitalicio para la conducción monetaria, ajeno a la política democrática, es precisamente lo que esta reforma también busca replicar acá, "estableciendo la dificultad para cambiar al presidente del Banco Central".
Que quien asumió llamando "excremento" al peso ahora aparezca restaurando la Carta que promete "defender la moneda" no es un chiste de sobremesa, es el rasgo distintivo de una gestión que hizo de la incoherencia una estética. Renunciar a la política monetaria, sostuvo Treber sin vueltas, "siempre significa en beneficio de los grupos de poder". Y la semana no ayudó a disimularlo: mientras se discutía esta reforma, un vocero del FMI deslizó que el dólar podría llegar a 1.800 pesos, algo que para Treber no es error sino relato preventivo: "es lo que les está pidiendo el fondo", con la excusa lista de antemano, el miedo a que "asuma otro presidente de otro sector político".
Hay, además, una cuestión que roza lo penal. Bajo la Carta vigente —la que todavía no fue derogada—, Treber fue categórica: "los actuales funcionarios la están incumpliendo", porque esa norma exige propender al desarrollo económico y cuidar el empleo, y "acá han cerrado 27.000 empresas que dan empleo". La reforma, entonces, "es una forma de cubrirse", dijo, sin necesidad de agregar nada más.
Quedan dos advertencias, dichas con la misma calma con que se explica lo grave cuando ya se lo explicó muchas veces. La primera: la reforma también compromete a las provincias, porque restringir la política monetaria "pone en peligro algunos fondos que reciben", y por eso "los gobernadores y los diputados de las provincias tienen que estar atentos" y exigir que esto no ocurra. La segunda es la que más pesa, porque ya la vivimos: esta misma restricción terminó mal en 2001, cuando la convertibilidad, ante la escasez de pesos, empujó a las provincias a emitir cuasimonedas, un ensayo general de disgregación nacional. Y para quien todavía dude de la utilidad de emitir, ahí está la pandemia como recordatorio sin metáfora posible: sin esa herramienta, dijo Treber, "hubiéramos muerto".
La reforma ya entró al Congreso. Habrá que ver, como cerró la propia Treber, "qué hacen los representantes del pueblo" .
Hay deudas que se toman para comprar una casa, un auto o hacer un negocio. Y hay otras, cada vez más frecuentes, que se toman para llegar a fin de mes. Para pagar la luz, viajar al trabajo, comprar comida. El problema empieza cuando esa cuenta no cierra y, detrás de una deuda que parecía transitoria, aparece la mora. Según planteó la diputada nacional por Unión por la Patria Kelly Olmos, esa realidad ya alcanza a 6 millones de familias y no puede ser leída como un simple desacuerdo entre quien debe y quien pretende cobrar.
Hay semanas que cambian el clima de una charla. La anterior había sido gris: todo indicaba que el Senado iba a convalidar la reforma de la ley de tierras. Esta vez Julieta Campo, diputada nacional por Unión por la Patria llega con otra lectura. "Es una demostración de que luchar sirve", dice apenas arranca la charla con La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia, y no suena a slogan sino a balance: la calle se movilizó, la dirigencia peronista trabajó voto por voto y el resultado —contra el pronóstico de la semana previa— fue el rechazo del capítulo que habilitaba la extranjerización de tierras.
Hay causas judiciales que se entienden mejor si uno deja el Código Penal en el cajón y abre, en cambio, el calendario electoral. La causa Vialidad es una de ellas, y llamarla "causa" ya es, en rigor, un acto de cortesía hacia un expediente que tiene más de operación que de Justicia. Julia Perié, presidenta del Observatorio de Relaciones Internacionales y ex diputada del Parlasur, fue categórica al analizar la presentación que hizo Cristina Fernández de Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pidiendo la revisión del proceso que la condenó: "la persecución a Cristina es una cuestión netamente política", dijo, sin matices, y no hizo falta que lo repitiera para que quedara instalado como el eje de toda la charla.
Un estudio nacional realizado por CEDES (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) sobre una muestra representativa de 2.000 personas encontró que la sociedad argentina mantiene acuerdos sólidos en torno a género y derechos sexuales y reproductivos, más allá de la polarización que domina el debate público. La socióloga Silvina Ramos, investigadora de la institución, presentó los resultados en La Cabeza y el Sombrero, de Radio Independencia.
Los mapas suelen parecer fríos. Colores, porcentajes, límites administrativos. Pero hay mapas que cuentan otra historia: la de quién controla el territorio y qué futuro se juega sobre él. En La Cabeza y el Sombrero, por Radio Independencia, la socióloga Julieta Caggiano, integrante del Observatorio de Tierras, explicó el trabajo que dio origen al sitio https://www.observatoriodetierras.ar/ y que vuelve a cobrar relevancia a pocos días de que el Senado trate el proyecto para derogar la Ley de Tierras. "Lo que está en juego es el control sobre nuestros recursos más estratégicos", resumió.